ECUMENISMO RELIGIOSO

 

Ecumenismo religioso ¿Unidad verdadera o falsa?

Tema: Ecumenismo

Texto 1 de Pedro 5:2-3                                   2 de Pedro 2:1-3, 14,15                                  Gálatas 1:6-9

                                          ¿Qué es el ecumenismo?

La palabra ecumenismo significa Universal mundial, como el significado es universal he ahí el pensamiento de unir todas las religiones para que rija sobre la humanidad y pretende sacar una sola doctrina que la ejercerá el anticristo, gracias a Dios los verdaderos cristianos ya no estaremos aquí para verla porque bien claro está escrito en la palabra de Dios que el hombre de pecado no vendrá sino después que el espíritu Santo llegue a la iglesia santa de Cristo. 2 Tesalonicense 2:7-9, apocalipsis 3:10.

¿Cuándo comenzó el ecumenismo?

El ecumenismo realmente comenzó entre los cristianos protestantes, es decir entre las denominaciones netamente cristianas porque a medida que el evangelio iba llegando a muchas naciones y pueblos se hizo más evidente y fue conocido por todos los cristianos de la diferencia que había en la doctrina entre sí, es por ese motivo que llegaron a  la conclusión de formar el consejo internacional de misión esto fue en el año 1910 en Edimburgo, pero con la imposibilidad de unidad de las denominaciones hubo otra reunión o congreso en 1937, tampoco dio resultado porque esto había corrido por todas partes y era imposible recogerlo de todos los creyentes, cada uno ya tenía su forma de doctrina bien acentuada en cada congregación, de ahí surgieron dos movimientos ecuménicos, el primero que se ocupaba de las relaciones del cristiano con la sociedad este movimiento se llamaba “Vida y acción”  y que se le ha llamado cristianismo práctico, el segundo movimiento llamado “Fe y constitución” que se preocupa de los problemas doctrinales el contacto de estos dos movimientos dieron como resultados a la formación del consejo ecuménico de iglesias que inauguró sus reuniones en Ámsterdam en 1948, luego siguieron las de Evanstong 1954, Nueva Deli Congreso Mundial 1961, en esta reunión se unió la CEI, que se reconocía como una Asociación Fraternal de Iglesias que confiesa a Jesucristo como Dios y salvador, se denomina una institución ecuménica, la iglesia hasta este tiempo aún no participaba dentro del catolicismo, aparecieron brotes ecuménicos, el papa Juan XVIII creó en 1960 el secretariado para la opinión de los cristianos y en 1964 se aprobó en el concilio vaticano el decreto sobre el ecumenismo, ellos dicen que aunque comenzaron tarde con el ecumenismo no cesarán trabajando por lograr la unidad de la iglesia, según ellos.

¿Qué fines persigue el ecumenismo, según ellos?

Es el conjunto de actividades y formas y obras nacidas y ordenadas para favorecer la unidad de los cristianos que ellos le llaman y reconocen que la forma en que actuaron al principio no fue la adecuada, respecto a la inquisición y les horroriza y que por eso ahora buscan otros medios y formas para atraer a los hermanos separados como los llaman, que de hermano no tenemos nada porque ni a primo llegamos. Ellos dicen que la unión de las iglesias es para que el mundo cambie, para que haya justicia, amor, paz e igualdad entre los hombres.

Hermanos, ustedes y nosotros lo sabemos y lo hemos experimentado hasta el cansancio que todo esto lo encontramos en nuestro salvador Jesucristo pero ellos no lo saben ni lo han experimentado y lo buscan de otra forma, ellos dicen que aunque la inquisición controló con éxito la fe de ellos no fue eficaz, porque en América Latina se les impuso a la fuerza que la doctrina católica se aprendió con el látigo, ellos reconocen que la buena nueva del señor, no fue buena nueva para América Latina, más bien  fue un genocidio que ahora tratan de cambiar mostrando amistad, no digo amor porque solo el amor de Dios derramado en nuestros corazones puede traer esa comunión genuina y comunión entre los hermanos, Juan 17:23.

Entre las actividades y formas de ecumenismo ahora ya no preparan a los sacerdotes para la polémica, sino para el acercamiento fraternal que ya no pecan de rigidez que al contrario abre camino al dialogo, los puntos de polémica no los tocan en las reuniones de los congresos con el pontificado de Pio XII, el ecumenismo católico tuvo un notable avance que promovió un intenso trabajo   que lo continuo Juan XXIII, en el discurso del Vaticano de inauguración decía: “La iglesia católica estima como un deber del trabajar demoradamente por la unidad de los hermanos separados, que comenzaron tarde su labor sería incansable, lo harían con toda su fuerza y lozanía”.

La CEI (Consejo ecuménico de Iglesias), impulso la formación  ecuménica en los laicos desde entonces hay una semana de oración por la unidad que es la cuarta semana de cada año, se dan encuentros de laicos de diferentes confesiones, tanto Pablo VI, como Juan Pablo II estuvieron prestos al diálogo ecuménico, Pablo VI visitó la sede de CMI, (Consejo mundial de Iglesias), en 1969. Juan Pablo II repitió la visita al CMI en 1984, se comprometió a impulsar personalmente el ecumenismo cuando lo visitaron de la CEI hizo la misma promesa en 1985.

Hoy el ecumenismo permanece a nivel local entre iglesias particulares, debemos decir que la mayor parte de iglesias de América Latina aun no pertenecen al movimiento ecuménico son pocas las que han decidido trabajar por la unidad de la iglesia, gloria a Dios por eso, aunque ellos dicen que es por miedo a perder sus miembros pero ellos no saben que es por amor y fidelidad al Dios vivo y porque cuidamos una salvación muy grande.

Los instrumentos para la unidad latinoamericana en Latinoamérica, ellos tienen como instrumento valioso en el ecumenismo a las iglesias evangélicas CELADEC (Comisión Evangélica  Latinoamericana de Educación Cristiana) enganchándolos otra vez a través de educación para sus hijos y muchas cosas más que regalan a la familia y esto ha dado lugar a la formación de la conciencia de la iglesia evangélica a favor de la causa ecuménica entre esas cosas menciona la difusión de la revista cristiana cristianismo y sociedad dicen que CLAI (Consejo latinoamericano de iglesias) que se ha transformado en un valioso portavoz de sus aspiraciones porque se han adherido más de un centenar de iglesias y movimientos esto dicen ellos les ha costado la dura crítica por parte de algunas iglesias evangélicas y denominaciones que siempre se definen por sus posiciones teológicamente conservadoras esos somos nosotros, gloria a Dios por su misericordia y poder.

Diferentes clases de ecumenismos

Políticos, cultural, económico, religioso. Este sentido de universalidad  da origen a ciertas formas de actuar de ciertas personas, ejemplo. Alejandro Magno siglo IV Ac. Este emperador en apenas 10 años al conquistar el imperio Helenístico, descubrió que en otros lugares había gente de diferentes culturas, costumbres, razas, usos, dioses, etc. Y surgió la inquietud cómo unificar esto para que todos tengan mismas culturas, costumbres, dioses, pero la raza como lograrlos, con el pasar de los tiempos cuando Roma tomo dominio esto se fue tornando política pensando que solo ellos eran sabios y fuertes y que podían gobernar al mundo entero como un solo pueblo, esto es ecumenismo político cuando está dividido políticamente y se procura la unidad en si  este ecumenismo no es malo aun cuando se usa dentro de la iglesia para unificarla, lo malo  o pésimo es cuando el cristiano verdadero procura unidad con otras religiones.

¿Cuál debe ser la posición o conducta del cristiano?

Primero orar por ellos pidiendo misericordia a Dios.

Segundo con la palabra de Dios o instruirlos, es por eso que debemos estar preparados para presentar defensa de la verdad, 1 Pedro 3:15

Tercero brindarle la amistad y el amor fraternal sin correr donde ellos corren no importa que ellos nos acusen de no buscar la unidad si la deseamos pero no comprometiéndonos con ellos, que pena lo sentimos más que ellos tal vez, hermano escapa por tu vida.

Cuarto no juzguemos porque Dios es el único que conoce los corazones, porque hay muchos que no entienden esta parte y que aman a Dios de corazón, un día en su momento si seguimos orando por ellos Dios les traerá arrepentidos y convertidos, si antes no se habían convertido de corazón Dios es bondadoso y los llamara de donde están Apocalipsis 18:4, muchos tienen 20-25 años recibiendo dinero de ellos y piensan que todo va a seguir igual, poco a poco se van comprometiendo con ellos que cuando quieran escapar, las ovejas que entienden escaparan, cada vez les harán hacer cosas que practican ellos que las dadivas ciega los ojos y pervierte las palabras, Éxodo 23:8, Eclesiastés 7:7.

Es por eso que el señor nos dice que es mejor dar que recibir, gloria a Dios por lo que nos dan de parte de Dios, la recibimos  pero con nuestra conciencia lista y nuestra comunión con Jehová, que va de aumento como la aurora, amados hermanos el ecumenismo por ahora parece inofensivo no se nota la diferencia por eso muchos no se percatan solo comienza con pequeñas cosas como por ejemplo, dicen Dios solo mira el corazón y como se vista y que hagan no importa y nos dicen que exageramos que nos llaman legalistas pero en si la doctrina la van cambiando poco a poco disimuladamente es como un mueble apolillado no se nota por encima hasta que todo por dentro no queda sino polilla o con las que han vendido la doctrina al verdadero cristiano debe de huir como si fuera lepra de esa doctrina ellos dicen que nosotros somos divisionistas porque no corremos con ellos en su desenfreno. 1 Pedro 4:4.

Ecumenismo religioso

Este es el más común posiblemente en estos tiempos que está cerca la venida del señor, porque se tiene que cumplir las profesáis del señor sabemos que el anticristo dominará y habrá una sola moneda y después ni siquiera una moneda sino que el sello satánico será la moneda con que puedas comprar o vender Apocalipsis 13:16-17.

Desde 1900 estas reuniones tienen más acogida y más miembros la palabra congreso es igual a junta de varias personas que se reúnen para debatir algún asunto es por eso que cuando se va o se cita a los hermanos a una conferencia está mal que se le llame congreso porque allí no debatimos nada en el congreso del estado se debate, discute, plantea, etc. En 1950 en Toronto Canadá en esta  conferencia mundial y en 1952 y 1954, se celebró un encuentro con el Lema de Cristianos la esperanza del mundo, entre las instituciones ecuménicas destacan el CEI, y la máxima autoridad es la asamblea general, se reúnen cada 6 7 años,  hay seis presidencias hacia el comité central, el comité ejecutivo y la secretaria general en diversos países existen los consejos ecuménicos nacional, el instituto de investigación ecuménica los institutos de confesiones religiosas católicas PADERM, protestante BENSHEIM, la más importante institución católica Romana, es el secretariado para el fomento de la unión, existen otras instituciones católicas entre otras el instituto de estudios ecuménicos Frigurgo Suiza, Centro ecuménico Juan XXIII, Salamanca, LYCON Francia ha sido la promotora de la semana por la unidad del cristiano.

¿De qué unidad ecuménica pre tendrá lograr las religiones con el verdadero cristiano?

Nunca podrán unir la luz con las tinieblas, ni andarán dos juntos si no están de acuerdo amos 3.3 porque la doctrina del Señor Jesucristo no concuerda con ninguna otra ni con la católica que era una sola antes se desviaran de Cristo para seguir a los papas peor las otras que salieron después hasta llegaron  a maldecir los católicos a la doctrina de Cristo esto es la que dijeron en el concilio de Trento sección 6 canon 12 dijeron; si alguien dice que la fe  justificadora no es otra cosa que confianza en la misericordia divina que remite pecados por causa  de Cristo o que solo por esta confianza somos justificados sea anatema = maldito es por eso que ellos dicen que el ser humano es salvo por obras porque mal dijeron la fe y dicen si alguien dicen que Dios que siempre perdona todo el castigo y que la satisfacción de los penitentes no es otra cosa que la fe por medio de la cual Cristo a satisfecho todo para ellos sea anatema. Concilio de treno sesión XIV Canon 12 es por eso que se inventaron el purgatorio para purificarse de los otros pecados idea sacada del mismo infierno lo creen a Cristo incompetente y más poder le dan a las misas que ellos hacen que no es sino una sacadera de dinero al mundo entero con su mentira están ciegos los que pretenden tener unidad con la iglesia Católica las más interesada en atraer los verdaderos cristianos Dios dice que es honroso el matrimonio y ellos dicen en el año 1075 Gregorio 7 obligo a los Clérigos  a divorciarse de sus personas e impuso el celibato él lo declaro invalido los matrimonios primer concilio de Letrán 1123 Canon 21 ahora pretenden unidad con los que ellos los llaman erajes después que mataron miles de los verdaderos creyentes porque su creencia no la negara muriendo por Cristo en la mal llamada santa inquisición que de santa no tiene nada a no ser  por que mataron a miles de santos a Cristo fue autorizado primero por inocente cuarto en su gula A de estripanda 15 de mayo de 1252 y confirmado por Alejandro Cuarto el 30 de Noviembre de 1259 y por clemente cuarto el 3 de noviembre de 1265 (Enciclopedia Católica VIII) “La inquisición” P32 si ellos mismo reconocen que su doctrina no se aparece el evangelio de Cristo ¿Qué hacen los evangélicos con ellos? Porque Dios dice en su palabra cualquiera que traiga  un evangelio diferente es maldito esto se llama apostasía dejar la verdad para irse tras la mentira 1 de Timoteo 4, 1-5 de que esta doctrina es de demonios ni dudarlo 1 de Corintios  10-20 el señor les dice a los que por algún motivo fueron engañados pero que no están para condenación a los que Cristo todavía los llamo pueblo mío  a ellos les dicen que salgan de ese lugar de la babilonia idolatra y fornicaria salir pueblo mío apocalipsis 18 4-10 mis amados no te dejes engañar con regalos y con palabras sonjeras y seamos fiel a Cristo hasta la muerte Apocalipsis 2-10.

INTRODUCCION

Entendemos como ecumenismo al movimiento universal cristiano de carácter eclesiástico-religioso, que busca la unión de los cristiano.

Desde principios del siglo XX el ecumenismo ha venido desarrollándose hasta abarcar la mayor parte de la cristiandad. Que las iglesias cristianas se conozcan entre sí, dialoguen y logren acuerdos teológicos y prácticos en su objetivo principal.

Las iglesias protestantes insinuaron primero y posteriormente perfilaron el ecumenismo. En las primeras décadas del siglo XIX, el protestantismo advirtió que en sus diversas denominaciones resultaban un obstáculo a la misión misionera, y la Conferencia Mundial Misionera (CMM), de Nueva York (1990) se tituló ya “ecuménica” .

De carácter ecuménico es la fundación de la Alianza Evangélica en Londres (1984). Presentaron decidida contribución al ecumenismo la Unión Cristiana de Jóvenes, la Unión Femenina y la Federación de estudiantes (Suecia, 1895); su ideal era unir a la Juventud cristiana sin distinción de su adhesión a una u otra iglesia.

El espíritu ecuménico de la juventud fue recogido por dirigentes protestantes, como N. Soederblom, que promovió el movimiento denominado Cristianos Prácticos, cuya primera Conferencia Universal tuvo lugar en Estocolmo (1925); cinco años más tardes se fundó el Concejo Ecuménico de Cristianismo Practico. Simultáneamente funcionaba el movimiento Fe y Disciplina (Estructura) Eclesiástica. Había celebrado su primer congreso en Lausana (1927), con representación de 108 Iglesias, incluso ortodoxas, que llevó como nombre: “La unión de la cristiandad y las relaciones de las Iglesias entre sí”.

El II Congreso se celebró en Edimburgo (1937) y en 1947, el ecumenismo se imponía a todo nacionalismo y confesionalismo. Unidos los dos movimientos en Ámsterdam (1948), surgió el Consejo Ecuménico de Iglesias (CEI), que tuvieron la siguiente fórmula trinitaria:

“Somos una comunidad de Iglesias que reconocen a Nuestro Señor Jesucristo como Dios y Salvador”, “Tenemos la firme voluntad de permanecer unidos”, es este congreso participaron 150 Iglesias.

En Toronto (1950), la comisión Central trató sobre “La Iglesia, las Iglesias y el Consejo mundial de las Iglesias” En la conferencia Mundial de Lund (Suecia 1952 y en 1954 en Evanton), se celebró un encuentro con el lema de “Cristianos la esperanza del mundo”.

En el congreso Mundial de Nueva Deli (1961) se adhirieron las Iglesias Greco-Ortodoxas (Rusia, Bulgaria, etc.) y se logró la fusión del C.E.I. con el C.M.M., rebasando las 200 iglesias reunida y con la asistencia de observadores, hizo del evento todo un acontecimiento.

El Ecumenismo presenta diversas perspectivas: en cuanto a la iglesia Católica-Romana, el Concilio Vaticano II, se pronunció claramente con un decreto sobre ecumenismo: “Unitatis Redintegratio” donde dice que por ecumenismo se entienden “Las actividades e iniciativa que, según las variadas necesidades de la Iglesia y las características de la época, se suscitan y se ordena a favorecer la unidad de los cristianos”. Anima al dialogo de los cristianos y concluye: “Las divisiones entre los cristianos impide que la Iglesia realice la plenitud de catolicidad que le es propia en aquellos hijos que, incorporados a ellas ciertamente por el bautismo, están sin embargo, separados de su plena comunión”. Referente a la labor ecuménica, la recomienda a los Obispos de todo el mundo, para que la promuevan diligentemente y la dirijan con prudencia.

Existen Iglesias protestantes que desconfían y persiguen en abstenerse de toda relación ecuménica con el catolicismo e incluso se oponen rotundamente al Concejo Mundial de Iglesias. No así los Luteranos, Anglicanos, Calvinistas en su mayor parte y en menor grado los Metodistas.

La Iglesia Oriental se ha unido al CEI. Aporta la creencia de que ella es la verdadera Iglesia “ecuménica”, lo cual la mantiene en una situación ambigua, que salva su acendrado sentimiento del carisma y de la caricidad. Como la Iglesia tachas por “Cismática” (no herética) por Roma, opone muchos reparos, a que la Iglesia Romana tenga parte en el ecumenismo, y aduce una serie de razones tradicionales y dogmáticas. Se muestra dispuesta a transigir si se respetan sus principios fundamentales. Sus Iglesias son autocéfa y muy difícilmente se someterán a un solo jefe. Desde 1961, su aportación ecuménica es positiva y activa.

Teóricamente considerado, el ecumenismo corresponde a las exigencias del evangelio y a la predicación apostólica. Su existencia es un hecho real de esperar su desarrollo.

 Entre las instituciones ecuménicas se destacan el CEI y la máxima autoridad es la Asamblea general (se reúne cada seis años o siete años), a las que están supeditado seis presidencias, el Comité General, el Comité Ejecutivo y la Secretaria General.

En diversos países existen los Consejos Ecuménicos Nacionales, el instituto de Investigaciones Ecuménicas (Estamburgo), los institutos de Comisiones Religiosas Católicas (Paderborn) y protestante   (Bansheim) realiza trabajos teológicos. La más importante institución católica-romana es el Secretariado para el fomento de la Unión  entre los Cristianos (1960). Existen otras instituciones católicas: Instituto de Estudios Ecuménicos (Friburgo, Suiza), Centro ecuménico Juan XII (Salamanca), Una Saneta (Abadía de Nideraltai Alemania).

La entidad Unidad Cristiana (Lyon Francia) ha sido la promotora de la Semana de Oración por la Unión Cristiana (anual, la tercera de enero).

 

IV. EL ECUMENISMO CATOLICO

1.     DESDE EL VATICANO I HASTA EL VATICANO II

1.1.                     El concilio Vaticano I

(1896-1870). El siglo XIX, en general fue poco propicio a una acción ecuménica que venga desde Roma. El clima del Liberalismo antipapal y la indiferencia religiosa, impedían el diálogo intereclesial.

La oportunidad del concilio Vaticano I, Al menos muchos prelados lo vieron así, y Pio IX papa de ese entonces se hizo eco de estas propuestas.

En efecto, el Pontífice quiso que en las reuniones conciliares participaran representantes ortodoxos y protestantes, y para ello envío sendas cartas de invitación. Cabe anotar que, en el caso de las iglesias orientales se dirigía a sus obispos, mientras que con los protestantes se reportó a sus dirigentes laicos.

La carta dirigida a los orientales del 8 de septiembre de 1869 contenía:

a.      Es responsabilidad del sucesor de Pedro extender sus cuidados a todos los rescatados por Cristo.

b.      Las iglesias Orientales gozan de un aprecio especial.

c.       Se pretende establecer la unidad como es Lyon y Francia.

La comunicación a todos los protestantes y a otros no católicos se hizo el 13 de Septiembre de 1868 sus contenidos fueron:

a.      Los no católicos deben examinar sus propios caminos.

b.      La iglesia  fundad por Cristo es indefectible.

c.       Las comunidades separadas de Roma no constituyen la Iglesia que Cristo ha fundado.

d.      El Concilio debe ser considerado como ocasión de unidad.

e.      La oración deberá ayudar a la unidad.

f.        Es obligación del Papa procurar el retorno.

Ambas cartas fueron mal acogidas: los orientales rechazaron la invitación o guardaron silencio, los protestantes manifestaron incomprensión y hasta hostilidad. Sólo algunos anglicanos  la acogieron con beneplácito.

Nos preguntamos por qué fallo la iglesia Romana

1.2.                      Pontificado de León XIII

(1878-1903). Con la llegada de León XIII al Pontificado se inicia un nuevo y fecundo periodo en la Iglesia. En lo ecuménico, para lograr un entendimiento positivo con las demás Iglesias elaboró más de 30 documentos.

El método de León XIII consiste en:

-          No se limitó a las llamadas paternales a los disidentes.

-          Creía que las autoridades eclesiásticas debían actuar positivamente, es decir, preparar el camino para la avenencia.

-          Aprecio por las riquezas cristianas guardadas por los hermanos separados.

-          La decisión de Tolerar, y hasta de estimular positivamente sus ritos y costumbres particulares.

-          A más  de los medios sobrenaturales (oración) creyó en los medios humanos encaminados a hacer avanzar la solución del problema.

Con la finalidad de organizar la inmensa documentación que este Papa tiene al respecto, estableceremos los tres apartados siguientes:

1.      Exposiciones doctrinales

2.      León XIII y las Iglesias de Oriente

3.      León XIII y el Anglicanismo

 

1.2.1.      Exposiciones doctrinales sobre la unidad de la Iglesia.

Aquí agrupamos la carta apostólica “Preclara Gratulationis (1894) y la encíclica” “Satis Cognitum” (1896). En esta última, hace una exposición dogmática referente a la unidad. Se destacan tres aspectos:

a.      Las exigencias que impone la unidad a los que han de volver no vienen de los hombres, sino de Dios; si Dios exige, Dios también ayuda.

b.      Todo el problema está en conocer la “fundación” de Cristo. Por voluntad de Cristo la Iglesia está establecida sobre Pedro.

c.       Las relaciones entre los Obispos y el Papa: Los Obispos son sucesores de los apóstoles, con su autoridad propia dentro de su rebaño pero en  subordinación al Papa: ellos pierden la autoridad desde el momento que se separan del Príncipe de los Apóstoles.

1.2.2.    León XIII y las Iglesias de Oriente

                 Se trata de la puesta en práctica de los principios formulados en la Carta Praeclara Gratulationis y en la Encíclica Satis Cognitum.

                 Desde el año 1880, León XIII manifiesta su amor por las Iglesias de Oriente, a través de documentos pontificios. En ellos se recuerda lo que los Papas hicieron en el pasado para el bien de los pueblos esclavos, y los santos que evangelizaron esas tierras con la venia de Roma.

                 Es muy importante una alocución que les dirige en ese mismo año, con motivo de la concesión del Cardenalato a un Patriarca Católico oriental, Antonio Hassum.

                 Hay que notar que el Cardenalato en Oriente estuvo ausente desde el siglo XV. Veamos el texto que había dirigido:

“El recuerdo de la muy antigua gloria de oriente y la celebridad de sus servicios en bien de la humanidad, nos conmueve. En efecto, oriente es la cuna de la salvación del género humano, de allí proviene la sabiduría cristiana y desde allí se ha derramado…

Cabe esperar que los pueblos de Oriente, separados durante largo tiempo del seno de la Iglesia Romana, se reconcilien un día con ella si Dios quiere”

(En José Sánchez Vaquero, Op. Cit. P. 68-69)

                 En 1888 dirige a los Obispos Católicos de Armenia la Carta Paterna Caritas, donde aparece algo muy importante en cuanto al método para el Ecumenismo:

“Deseamos  que a través de vosotros vuelvan a nos los disidentes, porque, lejos de avergonzarse de ello, es sumamente necesario conducir a la casa paterna de los hijos que están alejados de ella y en la que son esperados hace tiempo, incluso es necesario salir a su encuentro para abrazarlos a su regreso”

(Op. Cit., p. 69) 

Podéis ver como este Papa asume actitudes auténticamente cristianas en la cuestión del Ecumenismo. Cree que es necesario el “Salir al encuentro” del Padre hacia el hijo prodigo. Ha cambiado la fórmula del Vaticano I; no se trata de regañar o imponer cosas al disidente sino buscarlo con amor cristiano.

Además de esto, ensayó la senda del Monaquismo. Es decir, conmino a los Benedictos para que intervengan directa o indirectamente en la reunificación  de la cristiandad; sabiendo que Oriente aún guarda gran respeto y admiración por esta parte del Catolicismo.

De esta y muchas otras formas, el Romano Pontífice intentó la unión con Oriente, y los resultados no se hicieron esperar. Por el año 1895 -1896 en Oriente habían resurgido las comunidades cristianas católicas, y su número crecía a ritmo acelerado. Esto preocupo a los ortodoxos. Antimo VII, patriarca de Constantinopla publicó una encíclica Patriarcal motivada por el aumento de católico, donde reanudaba las antiguas quejas de Oriente a Roma. Quizá esta haya sido la causa para que fracasaran las buenas intenciones de León XIII.

Pero el Papa no perdió las esperanzas de ver unido al pueblo de Dios. Para ello, formó una comisión permanente de Cardenales (1895) que se dedicarán al estudio permanente de estas cuestiones.

En adelante, motivado por los buenos resultados unionísticos que lograra con los Coptos en 1895, no se detuvo en pedir a Dios y a los hombres la unidad eclesial. En 1901, al final de su vida, todavía manifestaba el respeto y aprecio que tenía por los ritos orientales y por las venerables tradiciones de la Iglesia de Oriente, en las que los mismos occidentales se habían inspirado muchas veces.

1.2.3.      León XIII y el Anglicismo

               A la llegada de León XIII al Pontificado, en Inglaterra había una corriente catolizante que provenía de la Universidad de Oxford. Pero también el Papa favoreció estos intentos con la elevación al Cardenalato al converso Newman, en 1879.

               Surgieron dos hombres providenciales: Lord Halifax, anglicano y el lazarista M. Portal, católico.

               Se encontraron por vez primera y casual en 1889 en la isla de Madera, y hablaron detenidamente  sobre la unión entre la Iglesia de Inglaterra y la romana.

               L. Halifax manifestó al Padre Portal su pensamiento: No encontraba diferencias esenciales, porque, la Iglesia Anglicana se encontraba dirigida por Obispos cuya ordenación y consagración eran válidas, y por consiguiente estaba unida a la jerarquía católica, y únicamente separada por un vínculo canónico.

               La oración por la unidad es algo promovido insistentemente por Pío X. Efectivamente en 1909 el Papa aprobó el llamado “Octavario” de oración en favor de la unión de las Iglesias. Este había sido elaborado por M. Spenser Jones, de la Iglesia de Inglaterra y Louis Wattson, de la Episcopal Americana. El Octavario se extendió por toda la Iglesia dad la aprobación pontificia y también por la conversión al catolicismo de su fundador Wattson en 1910.

1.5. Benedicto XV

            Este Pontífice, preocupado por la paz en los años de la primera guerra mundial, al tiempo que se constituía en su héroe, trabajaba por la unidad entre los hombres.

            En le ecuménico sobresalen dos hechos:

1.      La creación de una congregación especial para la Iglesia Oriental.

2.      La fundación del Pontificio Instituto Oriental de Roma.

Con la creación de este instituto, no se pretendía únicamente completar la acción de la congregación para la iglesia oriental. Se pretende sobre todo, encontrar un camino, basado en la ciencia y conocimiento, benévolo y objetivo  de los hermanos separados.

A parte de esto, Benedicto XV impulso la oración por la unidad, la santidad de vida y el aprecio de los valores del oriente. Todo ello habla del gran interés ecuménico de este Papa.

1.6. El pontificado de Pío XI

            (1922-1939). Junto a León XIII y Benedicto XV, este Pontífice se constituyó en obrero incansable del Ecumenismo cristiano, especialmente en sus primeros años. No desaprovecho las oportunidades para su proyecto unionístico, aunque de ello no dejara nada escrito en documentos oficiales.

            Una vez más, la acción ecuménica con este papa tiene doble dirección: hacia el Anglicanismo y hacia el oriente cristiano.

1.6.1. Pío XI y el Anglicanismo

            En esta temática son muy conocidas y ponderadas las así llamadas “Conversaciones de Malinas”.

            Lord Halifax, ese gran hombre de confesión Luterana que, desde 1894 había trabajado por la unión de católicos y anglicanos, tiene ahora actuación importantísima.

            Una vez elegido Pío XI al pontificado, Halifax comunicó al cardenal Mercier las buenas intenciones unionistas del Episcopado Anglicano, especialmente aquellas salidas de una conferencia de Lambeth en 1920. Propuso al Cardenal la realización de una serie de conferencias, análogas a las de 1894 entre representantes de la Iglesia Católica y Anglicana.

            De hecho, las conferencias se realizaron en los años 1921, 1922, 1923, 1924, 1925, 1926. Y por el gran aporte ecuménico que tienen nos permitimos analizarlas aunque sea someramente.

            En realidad, la idea feliz de trabajar con decidido empeño por la unión de la iglesia había vuelto a nacer en medios anglicanos. En 1920, durante la sexta conferencia de Lambeth los 252 obispos anglicanos aquí reunidos habían concluido en lo siguiente:

-          Dirigir a los cristianos del mundo entero una llamada en favor de la unidad.

-          Deplorar las divisiones cristianas por ser contrarias al querer de Cristo.

-          Reconocían su culpa, o parte de responsabilidad en ello; pero también se sentían llamados por el espíritu santo a trabajar por la unidad visible de toda la iglesia.

El incasable Lord Halifax, con su entrega personal permitió que estos nobles propósitos lleguen a plasmarse en realidades; en efecto hubo de dirigirse al Cardenal Mercier, Arzobispo de Malinas. Acompañado de su amigo el P. Porta se presentaron al Cardenal, del cual recibieron todo su apoyo. Aquí se planteó la conveniencia de realizar una serie de conversaciones entre anglicanos y católicos. Los objetivos los planteó el mismo Cardenal Mercier:

“Nuestro santo padre el papa Pío Xi, pone gran insistencia en llamarnos y esperar de nosotros un trabajo de acercamiento que consista en “esclarecer la atmosfera” como dicen nuestros amigos anglicanos, es decir, en disipar los mal entendidos y en librarse de una y otra parte de los propios prejuicios y restablecer la verdad histórica. Descartar según mejor podamos los obstáculos de la unión; he ahí nuestra tarea. La unión misma será obra de la gracia en la hora que se digne escoger la divina Providencia”.

(Tomado de José Sánchez Vaquero, op. Cit., pág. 85)

1.6.1.1. Las Conferencias de Malinas

            Se celebraron cinco conferencias. Asistieron sendas representaciones de Anglicanos Y Católicos que en su mayoría celebraron todas las reuniones. Estuvieron los Anglilcanos Lord Halifax, el Dr. Armitage Robinson, y el Dr. Walter Frere; por su parte los católicos estuvieron representados por el Cardenal Mercier, Monseñor Van Roey y el padre Portal.

            Las dos primeras conversaciones se basaron exclusivamente en la llamada de Lambeth y el Memorándum de Halifax que había presentado al Cardenal Mercier. Sin embargo ahí planteadas por ser de tanta trascendencia fueron objeto de serias consideraciones.

            En lo referente a la llamada de Lambeth fácilmente admitieron que:

“Cierta diversidad en la unidad es necesaria en materia de disciplina, y que prácticamente esta diversidad es admitida en la iglesia Romana, por ejemplo respecto a las iglesias orientales… Se hizo notar que los disidentes son verdaderamente fieros de conservar sus propios usos: los orientales respecto al occidente y los Anglicanos en relación con Roma”

(Tomado de: Op. Cit., p. 86)

            La divergencia apareció cuando se trató la cuestión del Papado. Es decir, cuando se trató sobre la necesidad de un jefe visible para entender la unidad.

            A pesar de todo, ambas partes reconocieron la necesidad del Pontífice en la Iglesia de Jesucristo. El cardenal Mercier hizo una larga argumentación al respecto, y con gran claridad mostró la necesidad de una “cabeza”  en el cuerpo eclesial. Dice que toda sociedad necesita alguien que sea responsable de ella, que se ocupe de su supervivencia y buen funcionamiento. Si eso sucede la sociedad, debe existir una cabeza visible de la Iglesia, aún sin haber la voluntad manifiesta de Cristo en el evangelio.

            Los Anglicanos también creen en el pasado, piensan que es necesaria la existencia del Papa, pero como la conciben los católicos. Según ellos el Pontífice sólo existe de Derecho eclesiástico, es decir, como un desarrollo de la organización de la iglesia; no como instituido por Cristo. Creen sobre todo en el Colegio Episcopal como última instancia. Como se aprecia, el ambiente no parece haber sido tenso, es más bien favorable a los acuerdos intereclesiales.

            También se tocó el tema de las ordenes Anglicanas, cuyos resultados son halagadores. Los anglicanos presentes a pesar de no ser la voz oficial del anglicanismo decidieron algo muy interesante: “ocupar su puesto en la única vida de la familia”, es decir, permanecer abiertos a las sugerencias venidas desde Roma sea en cuanto a los ordenados prebísteros, sea en cuanto a los obispos.

            El Cardenal Mericer, advirtió que una ordenación “sub conditione” (bajo condición) podría ser requerida y aún considerada como suficiente, y aún podría  pensarse en una especie de suplemento como medio de regulación –para que las ordenes anglicanas sean válidas- (recuérdese que sobre ello, conferencias anteriores promovidas por el mismo Halifax habían determinado la nulidad de las ordenaciones anglicanas; ahora aparece un nuevo camino que, el Cardenal Mercier llamó ordenación sub conditione o “suplemento”).

            El Memorándum de Halifax fue objeto íntegro de la segunda conversación de Malinas. Aquí se tomó  en cuenta la extensión geográfica y numérica del Anglicanismo; se tiene al arzobispado de Caterbury como centro y medio de unión entre ellos, y se piensa que todos están de acuerdo con la conferencia de Lambeth respecto al propósito de buscar la unión de las Iglesias (Obispos, sacerdotes y fieles).

            En cuanto a la jurisdicción universal del sumo Pontífice hubo un pequeño inconveniente: los anglicanos creen que ninguna jurisdicción en Inglaterra y, preguntaron si esto se puede armonizar con la Supremacía del Papa donde la jurisdicción de los obispos no sea amenazada. Decían que se ha de reservar al Papa únicamente cuestiones referentes a los intereses generales de la Iglesia universal.

            Monseñor Van Roey hizo notar que es necesario distinguir entre el hecho y el derecho: el Papa no puede renunciar a su derecho de jurisdicción ordinaria e inmediata, pero él puede,   de hecho restringir el ejercicio de este derecho y no aplicarlo sino a los casos excepcionales y de orden mayor.

            El Dr. Robinson reconoce que el Papa no puede renunciar al derecho, y él pensaba que la dificultad práctica quedaría descartada si, de hecho, la intervención sólo se produjera en los casos excepcionales.

            El Cardenal Mercier, creía que el Papa admitirá el funcionamiento normal de la autoridad local, sin intervención, admitió el principio de su derecho.

            Pero para que este asunto sea más claro, Monseñor Roey propuso esta frase:

“La preeminencia del Papa se manifiesta ya por su intervención, ya por el recurso a él en los asuntos excepcionales y de orden mayor”

(En; Op. Cit., pág. 90)

            Siguiendo esta misma línea de pensamiento, el tercer párrafo de memorándum de Halifax decía:

“Dado que una rectificación de lo que se pudiera pensar que falta a las órdenes santas había sido aceptada, en el sentido sugerido en la llamada de Lambeth, deberían considerarse las relaciones que deban existir entre el Arzobispo de Canterbury y la Santa Sede.

Conforme a una precedente de otro tiempo, pesamos que estas relaciones podrían ser determinadas por un acto de reconocimiento como el envió del Pallium. Por él podría regularse la posición del Episcopado anglicano por el arzobispo de Canterbury y de los otros metropolitanos que hubieran recibido el Pallium.

En el futuro en el pasado, los Obispos o Arzobispos nuevamente nombrados, después de haber sido elegidos y consagrados estarán en plena posesión de su jurisdicción como es costumbre desde una lejana época”.

(En: Op. Cit., p. 91)

De llegarse a este arreglo, una vez recibido Pallium el arzobispo de Canterbury, él tendría la facultad de ordenar Obispos en las sedes que tuviera a bien. Es decir, toda la jurisdicción de Inglaterra pertenece al Arzobispo de Canterbury, que a su vez de una forma general estaría bajo el sucesor de Pedro. Consultada a la asamblea si el mencionado arzobispo estaría de acuerdo en recibir esta ordenación “sub conditione” el Dr. Robinson manifestó que, estando arregladas las cuestiones dogmáticas y otras, el arzobispo se resignaría a aceptar tales condiciones.  

Pero todo esto, suponía algo ya trillado desde 1894. Por un lado, pedir al Anglicanismo que tire al tacho tres siglos de su tradición eclesial; así como también obligar al Catolicismo a contradecirse en la cuestión de las ordenaciones Anglicanas, porque ahora resultan válidas si se les administra solo un suplemento.

En todo caso, el camino parece avizorarse. Los teólogos han de encontrar el medio que salvaguarde las partes.

Conforme se iba profundizando en la jurisdicción del Arzobispo de Canterbury, el asunto se ponía  más candente. Si solamente él gozaba de autoridad directa en Inglaterra, no se puede negar también que en este país el rey elige y nombre los obispos. De modo que el papa en ellos no debía intervenir. En este punto, el Dr. Robinson  invocó la historia del siglo X al XII, donde efectivamente el Papa no intervenía. El Cardenal  Mercier, preocupado por las cualidades de los candidatos al Episcopado, preguntó por el medio cómo conocer a la idoneidad de los mismos. El mismo Dr. Robinson responde afirmativamente que, el Arzobispo de Canterbury en representación del Papa sería el responsable de ello. Al final, se coincide en que tal propuesta debe merecer el estudio de las autoridades respectivas.

El memorándum terminaba con una petición a Roma, petición que contenía tres puntos:

a.      El uso de la lengua y del rito inglés.

b.      La comunión bajo las dos especies.

c.       La autorización del matrimonio para el clero.

Hubo la propuesta católica de aceptar los dos primeros, y que en cuanto al tercero sería conveniente que: los sacerdotes casados actualmente queden en ese estado, pero que en lo posterior sería muy difícil aceptar el matrimonio para los aspirantes al sacerdocio.

Una vez examinado todo el memorándum, Anglicanos y Católicos redactaron sendos informes que han de ser sometidos a las autoridades respectivas para preparar nuevas conversaciones.

El resultado de la “Segunda Conversación” no halago tanto a las autoridades anglicanas, de modo que para la tercera se tomaron precauciones: El Arzobispo de Canterbury decidió integrar a la delegación anglicana al Dr. Kidd, dignos representantes de la jerarquía.

En efecto, la tercera Católica se sumó Mons. Batiffol y el canónico Hemmer, llamados a estas últimas conversaciones por el Cardenal Mercier. Los dos eran expertos historiadores de los primeros siglos.

            A la delegación Católica se sumaron Mons. Battifol y el canónico Hemmer, llamados a estas últimas conversaciones por el cardenal Mercier. Los dos eran expertos historiadores de los primeros siglos.

            El tema en cuestión nuevamente fue el “Primado de Pedro” en la Iglesia de Jesucristo. Se dieron interpretaciones de uno y otro lado; al final, una exposición sumaria de parte anglicana decía:

“…Reconocemos que fue a San Pedro, como a jefe o conductor del grupo de los apóstoles, a quién nuestro señor hizo la triple promesa pero nosotros encontramos en el nuevo testamento una razón para creer que las promesas hechas en este lugar fueron completadas por los doce, de suerte que todos constituyen la fundación de la Iglesia, que todos tienen autoridad para ligar y desligar”.

(En: Op. Cit., pág. 94)

Como vemos otra vez, para ellos Pedro no tiene jurisdicción universal y personal en la Iglesia, se habla de una primacía o liderato, pero no de una injerencia universal. Pero estrictamente sólo ejerce un primado entre los apóstoles.

Los católicos  en su sumario decían:

“…Nosotros profesamos que los textos del evangelio, especialmente el “Tu eres Pedro” y el “apacienta mis corderos” expresan una prerrogativa de Pedro, fundamento de la Iglesia y principio de su unidad. Concedemos que los acontecimientos de la historia han proyectado sobre estos textos claridades que ponen de manifiesto la significación real.

El concilio Vaticano I define como de fe católica el primado de jurisdicción universal conferido a Pedro, fundamentándose en los dos textos “Tu eres Pedro” y el “apacienta mis ovejas”. El declara que la negación de este primado es contrario al sentido manifiesto de las sagradas escrituras, tal como la iglesia católica lo ha entendido siempre”.

(En: Op. Ci., p. 95)

El concepto de Jurisdicción Universal trajo algunos intercambios  verbales. El Dr. Robinson por ejemplo, no acepta que la iglesia de Roma tenga una jurisdicción universal, pero no tuvo dificultad en admitir  un liderato espiritual, una súper intendencia general y un deber de procurar el bien general de la Iglesia  (no es una simple primacía). El Dr. Gore, mucho más lejano, difícilmente acepta la súper intendencia general y prefería hablar de una responsabilidad espiritual. No se concluye más.

En todo caso, fácil es apreciar una buena voluntad y un trabajo profundo para encontrar la unidad sin embargo, renovaron compromisos para seguir tratando este tema en posteriores conversaciones.

En este largo camino de diálogos, parece no haber intervenido el Papa. No es así, puesto que todo se realizaba con su venia. Por ejemplo, luego de la tercera conversación, el 24 de marzo de 1924 en una alocución Consistorial, manifestaba a los cardenales un decidido reconocimiento a todos los católicos que se han vuelto a los hermanos disidentes y les facilitan el camino de retorno hacia la verdadera fe.

La cuarta conversación se celebró durante los días 19 y 20 de mayo de 1925, con los mismos representantes de la conversación anterior, y con el previo conocimiento de los diversos documentos que iban a ser objeto de diálogo.

El primer día Mons. Van Roey leyó su estudio sobre “El episcopado y el Papado desde el punto de vista teológico”.

En esta exposición empleó la expresión “Poder supremo” para designar una superioridad del Papa sobre el conjunto de la Iglesia. De modo que todo el discurso constituía una manifestación auténtica del catolicismo. El Dr. Gore no estuvo de acuerdo en que: los teólogos católicos proclaman muy correctamente, en los términos, el poder episcopal y su amplio; pero que de hecho este poder queda restringido por la jurisdicción universal del Papa. Pedía coherencia entre palabras y realidades. El cardenal Mercier quiere hacer más viable el diálogo y manifiesta que, en sus dieciocho años de administración Episcopal en Malinas, nunca se produjo una intervención papal.

En algún momento se topó el tema de la infalibilidad del Papa, dogma que había sido proclamado en 1870. Mons. Roey había dicho que “sus actos llevan consigo el valor que pertenece a los actos del valor supremo”. A la pregunta de, cuándo se conoce que una verdad es de fe, él, Mons. Respondía:

“Se conoce que el Papa “usa” de su poder de definir infaliblemente cuando:

1.      Actúa como Pastor y Doctor  de la Iglesia Universal.

2.      Quiere hacer uso de la plenitud de su poder y lo dice o da a entender.

3.      Enseña una doctrina de fe o costumbres, como perteneciente a la revelación divina

4.      La impone como obligatoria a todas”

(En Op. Cip., p. 98)

El Dr. Gore expreso que si bien es cierto que en la Iglesia de Roma ha habido muchos desarrollos providenciales, también los ha habido en las Iglesias Ortodoxas y Anglicanas. Dijo que en algunas cosas estas Iglesias disidentes se han mantenido fieles al Cristianismo primitivo y que están muy de acuerdo con los sentimientos modernos de democracia y criticidad mientras que en Roma los ha eliminado.

Después de varias deliberaciones, los Anglicanos reconocieron el bien significado el Papa en beneficio de la Iglesia universal, y que jamás se puede hablar en él de intereses particulares. Por consiguiente es conveniente mantener y justificar el Papado. Algo llamaba la atención con mayor insistencia:

En caso de ser admitida la unidad, se daría a los Anglicanos la libertad de no adherirse expresamente a los dogmas que habían sido definidos sin su concurso. Monseñor Battifol aducía que para la Iglesia Católica, la Iglesia Anglicana presenta una dificultad doctrinal seria, “porque entre los anglicanos hay una libertad de creencia que Roma juzga excesiva”

(En Op. Cit. P. 100)

Nuevamente la dogmática trae problemas al movimiento ecuménico; sin embargo esta vez las cosas no quedaron ahí. Ambas partes recogieron por escrito los procesos verbales llevados a cabo y no abandonaron la idea de seguir en las conversaciones.

 La quinta conversación de Malinas se celebró el 11 y 12 de octubre de 1926. Para esta fecha habían fallecido dos grandes obreros del ecumenismo: el P. Portal y el Cardenal  Mercier.

La representación católica estuvo conformada por Monseñor Van Roey, Monseñor Battifol y el Canónico Hemmer. Estuvieron los anglicanos Lord Halifax, el Dr. Frere.

Solamente se dedicaron a liquidar con los temas tratados. Se elaboró una gran recapitulación de lo expuesto desde 1921 hasta 1925 bajo la presidencia del Cardenal Mercier. Con ello prepararon un texto para la publicación.

El contenido final de este documento es riquísimo, y lo importante es que, los asuntos tratados no son puestos como indiscutibles. Se tiene la idea de “haber encontrado el camino”, pero se espera que en el futuro próximo los pequeños grandes inconvenientes se disuelvan en favor de la unidad. Se muestra un párrafo de la declaración final:

“Las conversaciones de Malinas han dado a todos sus participantes la impresión que, a medida del entendimiento progresivo y acuerdo doctrinal, el acoplamiento del régimen disciplinar, aunque pueda parecer delicado, sería organizado de modo satisfactorio Los anglicanos están dispuestos a hacer sacrificios por la unión. Los católicos desean facilitar a cuantos vienen a ellos la costumbre de gobernar sus propios asuntos en todo lo que no lleve consigo amenaza a la unidad”.

            (En Op. Cit., p. 103)

1.6.2. Pío XI y las Iglesias Orientales

            Este pontífice trabajó de forma directa por la unidad de la Iglesia latina y oriental. Con los anglicanos había actuado a través del Cardenal Mercier pero con Oriente puso todo su interés personal.

            Inicio con ellos un método que podría llamarse “Psicológico”, es decir, que antes de emprender directamente en acciones ecuménicas es necesario crear un ambiente favorable a la comprensión y el amor mutuo; en otras palabras, es necesaria una reconciliación espiritual de espíritus y corazones para pensar en un acercamiento eclesial. Por lo mismo, de realizarse esto, desaparecerá todo tinte nacionalista en la Iglesia; después de todo la Iglesia es católica, y no latina, griega o esclava.

            Una prueba del método Psicologista es la encíclica Eclesiam Dei publicada en 1923 al conmemorarse el tercer centenario del martirio de San Josafat de Ucrania.

            Un párrafo de aquella Encíclica no muestra cómo pensaba Pío XI, sabiendo que en gran parte la división Oriente-Occidente se debe a los usos y costumbres (ritos).

“…Sobre este punto, los orientales disidentes tienen la obligación de abandonar sus antiguos perjuicios para intentar conocer la verdadera vida de la Iglesia, de no imputar a la Iglesia romana los errores que ella condena y se esfuerza por remediar.

Los latinos, por su parte, deben adquirir nociones más completas y más profundas sobre los usos y costumbres de oriente; San Josafat tenía de ellos un conocimiento perfecto, y este fue el motivo de que su apostolado fuera tan fecundo”.

(En Op. Cit., p. 105)

            En 1924, a comienzos de año decide encaminar el Ecumenismo por una vía muy interesante: el monarquismo. Monarquismo que tuvo su origen en Oriente y que tanta honra dieron al occidental San Benito. El Pontífice creía que los benedictos poseían muchos valores favorables en la unión tan deseada, como: elementos comunes de tradición nomástica, monjes consagrados al estudio recíproco, la convivencia de monjes orientales y occidentales, etc.

            Este Ecumenismo de Pío XI por vía nomástica, en su método, es el mismo que ha quedado trazado en la famosa frase: “estudiarse para conocerse –conocerse para amarse- amarse para unirse”.

            Creyó tenazmente en el estudio para la unión, y por ello era un obsesionado en realizar y estimular congresos, simposios, semanas de estudio referentes a temas orientales. Tal fue su preocupación por el estudio  que en 1928 dedicó toda una encíclica a ello; el fin era impulsar más y más los estudios. Se trata de la encíclica Rerum Orientalum en donde también se habla de las características que debe tener el estudio del Oriente cristiano.

            En la misma encíclica hace oficial la fundación del “Instituto Oriental”, precisa el objeto de su creación: el estudio para el Ecumenismo con Oriente. El Papa parece decir; la ignorancia y los perjuicios impiden la unidad de la Iglesia.

1.7. El Pontificado de Pío XII

            Con Pío XII el ecumenismo católico continúa haciendo progresos. Dos hechos van a dirigir el ecumenismo de este Papa:

a.      La creación del Consejo Ecuménico de la Iglesias CEI.

b.      La crisis de la segunda guerra mundial

Así como la primera guerra mundial llevó al Papa Benedicto XV a trabajar insistentemente por la paz y unidad del mundo; los tremendos estragos de la segunda comprometieron la atención de Pío XII. Trabajó por la unidad para la paz. En realidad la labor de éste Pontífice en lo referente al Ecumenismo parecía atenuarse por la potencia de los hechos bélicos. Pero, la verdad es que promovió un intenso plan de trabajo cuya realización la continúo Juan XXIII.

      Efectivamente, trabajó por una renovación de la Iglesia en lo bíblico, litúrgico, en  las relaciones internacionales, a los derechos humanos, la libertad, la fraternidad universal, la ayuda a los desheredados, en el sentido de servicio de todas las profesiones, etc.

      Sobre el tema del Ecumenismo, este Papa dedicó al menos cinco encíclicas; todas ellas hablan del amor por los hermanos separados y piden al Padre en la oración por su retorno. Las encíclicas son: Summi Pontificatus 1939; Mystici Corporis Christi, 1943; Orientales ecclesiae decus; Orientales omnes Ecclesiae, 1945 y Orientales Ecclesiae, 1952.

      Frente al movimiento ecuménico no católico, el Pontificado de Pío XII registra un momento de importancia: el año 1949-1950. Especialmente por la celebración de dos acontecimientos: La asamblea general de Ámsterdam de 1948 con la creación del Consejo Ecuménico de las Iglesias CEI, y publicación de la instrucción Ecclesia Catholica, del 20 de diciembre de 1949, que apareció al público el primero de marzo de 1950.

Es de gran significación este momento porque, con la creación del CEI, queda organizado el gran instrumento de diálogo, que será el autorizado interlocutor que la Iglesia Católica necesitaba; y con el segundo, la Iglesia Católica Romana define inicialmente su postura de correspondiente interlocutora.

Sobre el CEI ya hemos hablado anteriormente.

De la instrucción Ecclesia Catholica, dice la tan acreditada revista ecuménica “Irenikon” que:

“…Observamos en ella que los obispos son positivamente animados a promover y a dirigir en sus diócesis, siguiendo las normas de la prudencia, las reuniones que favorecen los contactos útiles entre católicos y hermanos separados. Si han de informar anualmente a la Santa sede sobre lo que se haya hecho acerca de esto en su territorio se da, junto a este movimiento centrípeto, un movimiento centrifugo que empuja a la acción personal, variable según los casos”.

(En: Op. Cit. P. 111)

            En cuanto al método a seguirse, es competencia del Obispo prescribir que se debe hacer y qué evita. Tampoco con ello se ha de fomentar el indiferentismo religioso; por lo que es necesario que sacerdotes y obispos continúen presentando íntegramente la doctrina católica. Así mismo, manda que las reuniones y conferencias intereclesiales deban esta presididas por la jerarquía. La  jerarquía tiene una función rectora…

            Por lo tanto, aunque el ecumenismo católico iniciara su camino relativamente tarde, lo hacía con toda su fuerza y lozanía, al poner como fin de un concilio a la unidad de la Iglesia de Jesucristo. Dos textos específicos en la redacción final de los documentos conciliares nos hablan al respecto. El más importante es el decreto sobre el Ecumenismo: “Unitarias Redingratorio”, y la declaración sobre la libertad religiosa “Dignitatis humanae”.

El texto sobre el Ecumenismo desde la entrada a adopta un tono claramente ecuménico (propósito de unidad en base a la caridad):

“…Única es la iglesia fundada por Cristo Señor (aun cuando son muchas las comuniones cristianas separadas)… Que siguen distintos caminos, como si Cristo mismo estuviera  dividido… División que abiertamente repugna a la voluntad de Cristo y es piedra de escándalo para la causa de la difusión del evangelio”

(U.R. n. 1)

            La unidad se entendida a partir de una confesión de fe trinitaria que se expresa de la siguiente manera: El hijo único del Padre oró por la unidad de los suyos; la eucaristía es el sacramento por medio del cual se manifiesta visiblemente la unidad de los creyentes. Y a éstos que recibieron el mandamiento del amor mutuo, Cristo les prometió el Espíritu Santo para que permaneciese eternamente con ellos.

            Luego pasa a señalar el carácter apostólico de la Iglesia. La apostolicidad no consiste solamente en que sus actuales pastores son sucesores de los primeros apóstoles, sino también en que la constitución actual de la Iglesia mantiene la jerarquía establecida por Cristo, que designó a Pedro como la piedra a partir de la cual edificaría su Iglesia (U.R. n. 2)

            Posteriormente, vienen declaraciones en contra de la intolerancia del pasado. Se reconoce a los miembros de las otras confesiones como “cristianos”, y además son reconocidos como “hermanos” en el señor por los hijos de la Iglesia Católica. (U.R. n. 3) Tampoco se llama “error” contundente a las otras confesiones en orden al ministerio de salvación. Simplemente se habla de “hermanos separados”, con una intencionalidad conciliadora. Sin embargo, esto no hace que se presente a la doctrina católica con menos cabo.

“Los hermanos separados, sin embargo, ya particularmente, ya sus comunidades y sus Iglesias, no gozan de aquella unidad que Cristo quiso dar a los que regeneró y convivificó en cuerpo y en la vida nueva y que manifiestan la Sagrada Escritura y la tradición venerada de la Iglesia. Solamente por medio de la Iglesia de Cristo, que es auxilio general de la salvación, puede conseguirse la plenitud total de los medios salvíficos. Creemos que el señor entregó todos los bienes del Nuevo Testamento a un solo Colegio Apostólico, a saber: al que preside Pedro, para constituir un solo cuerpo en la tierra al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecer ya al pueblo de Dios. Pueblo que durante su peregrinación por la tierra, aunque permanezca sujeto al pecado, crece en Cristo y es conducido suavemente por Dios, según sus inescrutables designios, hasta que arribe gozoso a la total plenitud de la gloria eterna en la Jerusalén Celestial”. (U.R. n. 3)

Leyendo con detenimiento estas palabras, podemos darnos cuenta de algo: Que las Iglesias disidentes no disponen de la unidad dad por Cristo; por lo mismo no son verdaderas Iglesias, son sectas. Sólo la institución que tiene la custodia del “depositum fidei”

Cierto tipo de Iglesias evangélicas totalmente fundamentalistas y conservadoras, venidas de EUA durante los últimos 70 años, no con un afán misionero sino político exclusivamente.

Temas preferidos en este último tipo de Iglesias son aquellos claramente conservadores y hasta reaccionarios como: el nacimiento virginal de Jesucristo, la existencia del cielo y del infierno, la segunda venida de Jesús, la inspiración literal y la autoridad decisiva de la Biblia. Se declaran abiertamente anticomunistas, especialmente en cuanto a justicia social y por tanto son anticatólicos en el estricto sentido de la palabra. Por lo mismo no solamente comparten la doctrina del “destino manifiesto”; sino que laboran por su implantación.

En cuanto al ecumenismo, no participaban de él, aunque forman parte de organismos internacionales como CONELA (Confraternidad Evangélica Latinoamericana), u otros movimientos, siempre están en desacuerdo con lo que hace el Concejo mundial de las Iglesias, por ejemplo. (Verbigracia la Iglesia del Verbo Divino). En fin estos son los factores de división del cuerpo de Cristo y el Pueblo de Dios, cuya barrera para la unidad es precisamente el aburguesamiento.

Estas sectas (Sólo a este último tipo de cristianos los podemos llamar estrictamente así), pretenden conformar grupos separados y especiales donde se viva únicamente para el “otro mundo”. Insisten en la importancia de la espiritualidad, del mundo de arriba y de la “llegada del Reino” de suerte que no se interesan por los problemas mundanos. Ante la urgente necesidad económica del pueblo se presentan regalando ropa o dinero (proselitismo) solamente para que otros también lleguen a conformar el círculo de los privilegiados. Cuando hay revueltas sociales y políticas, fácilmente se introducen para apasiguarlas, para mantener el orden entre comillas. Ejemplo: en Nicaragua, luego del triunfo sandinista y el derrocamiento de predicadores yanquis que anunciaban la inminencia de la segunda venida de Cristo.

Por último, constatamos la presencia de otro tipo de Iglesia Cristiana en América latina. Las Iglesias Pentecostales, que constituye la denominación evangélica más numerosa. Constituyen la expresión del movimiento carismático entre las Iglesias herederas de la Reforma del siglo XVI. Exactamente no sabemos cuándo aparecen en América, pero cuando surgen mayoritariamente en Chile (Viña del Mar) a finales del siglo pasado y comienzos del presente lo hace simultáneamente en E.U.A. en India, etc. Por lo general su fe se basa en vivir la experiencia del Espíritu junto con sus colegas hasta en forma demasiado solidaria, lo cual hace que haciendan de posición económica rápidamente.

En lo ecuménico no les interesa la unión con los demás, aunque en programas de servicio social y promoción humana si colaboran, en lo dogmático o doctrinal son sumamente cerrados.

Debemos decir que la mayor parte de las iglesias evangélicas de América Latina aún no pertenecen al Movimiento Ecuménico. Son muy pocas las que han decidido trabajar por la unidad de los cristianos. El hecho de pensar que la mayoría de la población es católico romana les hace tener miedo que dialogando con ella van a perder sus fieles.

En torno a estos y otros factores de desunión en nuestra América, se han planteado dos intentos de unidad.

Los instrumentos para la unidad en Latinoamérica

Tomado de: Santa Ana de, Julio, Op. Cit., p. 301-305.

“Primero... las propuestas de evangelización y acción pastoral definidas por los obispos en las conferencias de Pueblo. Del documento final de las mismas hay dos puntos que son importantes. Por un lado en la tercera parte del informe final de quienes se aprovechan del trabajo y del esfuerzo latinoamericano. Son los defensores del “destino manifiesto” del pueblo norteamericano, los propagadores de la “religión civil”, que pretende mantener cautivo al evangelio de Jesucristo. No obstante estas críticas, el CLAI mantiene sus posiciones ecuménicas, sus opciones latinoamericanas y su definición en favor de los sectores populares. Una vez más es imposible percibir que la militancia por la unidad de los cristianos no puede separarse de la marcha en favor de la unidad del pueblo de Dios”.

LOS CONCILIOS ECUMÉNICOS A EXAMEN

SÍNTESIS CUANTITATIVA

Sirvan de introducción tres advertencias previas.

            La presente síntesis adopta necesariamente la tradición que reserva el nombre de <<concilio ecuménico>> para la veintiuna asambleas de la Iglesia celebradas a lo largo de diecisiete siglos, aun cuando tal tradición sea históricamente insostenible, eclesiológicamente inadecuada y ecuménicamente intolerante. La terminología, una vez establecida, no se puede desarraigar, pero tiene que ser desmitificada.

            Este artículo habla principalmente de historia externa: el concilio es contemplado desde fuera y, sobre todo, en números y series comparativas. Por supuesto, es mucho más importante el propio acontecimiento conciliar y su contenido teológico o pastoral. Pero los simples hechos y números pueden ser útiles, aunque sólo sea para prevenir conclusiones ideológicas demasiado fáciles y apresuradas.

            Por último, aquí se responde a las preguntas clásicas sobre quién, qué, dónde y cuándo no de manera analítica, sino comparativa. No se plantean, pues, a propósito de cada uno de los concilios, sino de toda la serie de los veintiuno. Pero con la indicación expresa de que esto es absolutamente inexacto: no se pueden comparar peras con manzanas ni, menos aún, sumar calabazas con uvas pasas. Sin embargo, como los que aparecen en los puntos II y III.

I.                   RESUMEN HISTÓRICO

El nombre de cada concilio debería evocar todo un mundo  de hechos y acontecimientos, personas y situaciones. Es preciso conocer algo a este respecto para poder estimar el valor de lo que sigue. En atención a quienes no tienen (ya) en la punta de los dedos ese conocimiento, presento en primer lugar un resumen esquemático de los veintiún concilios en cuestión. Para más datos, véase la nota bibliográfica, que, que al mismo tiempo, sirve de referencial general.[*]

1.      Nicea (325) es considerado, pese al <<concilio apostólico>> de Jerusalén, como el primer concilio ecuménico; celebrado bajo el emperador Constantino (313-337), condenó la cristología de Arrio, redactó un símbolo de fe y promulgó veinte disposiciones discipulares.

2.      Constantinopla I (381), bajo el emperador Teodosio (379-395), condenó diversas herejías, puso las bases para un nuevo símbolo de fe y dio siete disposiciones relativas a disciplina eclesiástica.

3.      Efeso (431), bajo el emperador Teodosio (408-450), condenó la doctrina de Nestorio con sus consecuencias mariológicas; promulgó ocho disposiciones eclesiásticas  (entre otras, sobre la jerarquía de los patriarcas).

4.      Calcedonia (451), bajo el emperador Marciano (450-455) y el papa León I (440-461), condenó el monofisismo, redactó un nuevo símbolo de fe y dio treinta disposiciones eclesiásticas (entre otras, sobre la jerarquía de los patriarcas).

5.      Constantinopla II (553),bajo el emperador Justiciano (527-565), condenó la doctrina llamada de los Tres Capítulos.

6.      Constantinopla III (680-681), bajo el emperador Constantino IV (668-685), condenó la doctrina del monoteletismo.

7.      Nicea II (787), bajo la regente Irene (780-797) y el Papa Adriano I (772-795), condenó la doctrina y la práctica iconoclasta y promulgó veintidós disposiciones eclesiásticas.

8.       Constantinopla IV (869-870), bajo el emperador Basilio (866-886), condenó al patriarca Fosio y dio veintisiete disposiciones eclesiásticas. La ecumenicidad de este concilio fue y es discutida.

9.       Letrán I (1123), bajo el papa Calixto II (1119-1124), reguló las consecuencias de la lucha de las investiduras y promulgó diecisiete (¿o veintidós?)  disposiciones eclesiásticas.

10.  Letrán II (1139), bajo el papa Inocencio II (1130-1143), reguló las consecuencias del cisma anterior y dio treinta disposiciones disciplinares.

11.  Letrán III (1179), bajo el papa Alejandro III (1159-1181), arregló las cosas después del gran conflicto con Federico Barbarroja y mandó promulgar veintisiete cánones.

12.   Letrán IV (1215), bajo el papa Inocencio III (1198-1216), organizó la reforma de la Iglesia, promulgó un símbolo de fe, condeno a Joaquín de Fiore y aprobó setenta y una constituciones (entre ellas, un proyecto de cruzada).

13.  Lyon I (1245), bajo el papa Inocencio IV (1243-1254) proclamó la destitución del emperador Federico II, proyectó una cruzada y promulgó veintitrés disposiciones jurídicas.

14.    Lyon II (1274), bajo el papa Gregorio X (1272-1276) proclamó la reunión con los griegos, elaboró un proyecto de cruzada y dio veintinueve disposiciones disciplinares (entre ellas, normas para el cónclave).

15.  Vienne (1311-1312), bajo el papa Clemente V (1305-1314) y el rey Felipe el hermoso (1238-1314), condenó la orden de los Templarios, habló sobre la cruzada y promulgó treinta y ocho (o quizá sólo veinte) decretos.

16.  Constanza (1410-1438), bajo el papa Juan XXIII (1410-1415), el emperador Segismundo (1410-1438) y el nuevo papa Martín V (1417-1431), puso fin al cisma de Occidente, condenó la doctrina de Wiclef, mandó dar muerte a Juan Hus y dispuso la reforma conciliar de la Iglesia.

17.  Basilea – Florencia (1431-1445), comenzó bajo el papa Eugenio IV (1431-1447) y el emperador Segismundo (1410-1438); Basilea (1431-1437) se enfrentó con el papa, logró una reconciliación con los husitas, negoció con los griegos y promulgó veintiséis disposiciones eclesiásticas; la continuación pontifica en Ferrara (1438-1439) condenó al grupo de Basilea y logró en Florencia (1439-1443) una reunión con los griegos, los armenios y los coptos, y en Roma (1443-1445) con los sirios y los maronitas de Chipre; el grupo de Basilea eligió, tras la ruptura con Roma, un antipapa, Félix V, que trasladó el concilio a Lausana (1448-1449), donde abdicó.

18.  Letrán V (1512-1517), bajo el papa Julio II (1503-1513), condenó el concilió de cardenales reunido en Pisa y la Pragmática Sanción; bajo el papa León X (1513-1521), condenó la doctrina de Pomponazzi sobre la inmortalidad, aprobó el concordato con Francia y Propuso nueve decretos de reforma.

19.  Trento (1545-1563), bajo el papa Paulo III (1534-1549), se reunió para abordar la reforma protestante y la reforma de la Iglesia. En el primer periodo (1545-1548) se promulgaron cuatro decretos dogmáticos (sobre la Escritura, el pecado original, la justificación y los sacramentos) y dos decretos de reforma; en el segundo (1551-1552), bajo Julio III (1550-1555), tres decretos dogmáticos (eucaristía, confesión y unción) y dos de reforma; en el tercero (1562-1563), bajo Pío IV (1559-1565), seis decretos dogmáticos (misa y comunión, sacerdocio y matrimonio, purgatorio y culto a los santos) y siete reforma (entre otros, sobre el deber episcopal de residencia y sobre los regulares).

20.  Vaticano I (1869-1870), bajo Pio IX (1846-1878), se reunió para defender la doctrina católica; publicó dos decretos dogmáticos: uno sobre la fe y la razón y otro -incompleto- sobre la Iglesia, que se refiere de hecho al ministerio papal (infalible).

21.  Vaticano II (1962-1965), bajo Juan XXIII (1958-1963) y Pablo VI (1963-1978), se reunió para promover la actualización de la iglesia. Promulgó cuatro constituciones (sobre la liturgia, la Iglesia, la revelación y la Iglesia en el mundo actual), nueve decretos (sobre los medios de comunicación, las Iglesias orientales, el ecumenismo, el ministerio de los obispos, la vida religiosa, la formación, el laicado, la actividad misional y el sacerdocio) y tres declaraciones (sobre la educación cristiana, las religiones no cristianas y la libertad religiosa).

Así, a vuelo de pájaro, tenemos nuestras veintiuna asambleas de la Iglesia, con perdón para la historia…

 

II.                 DATOS EXTERNOS

Como cualquier otro acontecimiento, un concilio tiene muchas <<facetas>>, según el ángulo desde donde se mire: lugar, tiempo, duración, orientación, composición, configuración, etc. El cuadro I reúne varios de esos datos. Ni que decir tiene que no todos son de igual valor y que tampoco todos son seguros, especialmente por lo que se refiere a los concilios más antiguos. Las siguientes ideas pueden esclarecer y completar lo indicado en las diversas columnas.

1.      Lugar

Si trazamos un mapa de los concilios ecuménicos, vemos que los ocho primeros tuvieron su escenario en el Imperio Romano de Oriente, y los trece siguientes, en <<Occidente>>. De los últimos, siete se celebraron en Roma y tres en territorio <<Francés>> Estos simples datos geográficos ofrecen una primera indicación sobre posibles esferas de influencia y, en muchos casos, sugieren ya algo sobre la esfera de irradiación.



[*] La historia de los concilios se puede estudiar perfectamente en el marco más amplio de la historia de la Iglesia, por ejemplo con ayuda de un buen manual. Cf. Una síntesis y valoración en <<Cocilium>> núm. 59 (1970) 111-122. Para la historia general de los concilios es todavía imprescindible Ch. Hefele H. Leclercq, Historie des conciles, 11 vol. (París 1907-1952) incompleta. Para los concilios ecuménicos en sentido estricto: Histoiredes conciles oecuméniques (redacción G Dumeige), 13 vols. (París 1963-1971), completa hasta el Vaticano I; una buena síntesis: H. Jedin, Kleine Konzilgeschichte (Friburgo 1959, 1963; edición española: Brece historia de los concilios, Barcelona 19630). Bibliografía recientemente en <<Annurium Historiae Conciliorum>> (1969ss). La más cómoda edición del texto es la de G. Alberigo y otros, Conciliorum Oecumenicorum Decreta (Dirigida por el Centro de Documentación del Instituto de Ciencias Religiosas de Bolonia; Friburgo de Br. 1962, 1972). Esta última edición es la que hemos empleado para el recuerdo de las líneas.